Anagrama suspende de manera indefinida la distribución de ‘El odio’, el libro sobre el crimen de José Bretón
La editorial lamenta “el dolor que las informaciones sobre el libro hayan podido causar” a Ruth Ortiz, la madre de los niños asesinados. “El daño está hecho pero siento algo de alivio”, responde Ortiz
Anagrama, la editorial del libro El odio, del escritor Luisgé Martín (Madrid, 63 años) ha decidido suspender “de manera indefinida” la distribución de la obra. Así lo señala en un comunicado publicado este jueves, en el que señala que la empresa “voluntariamente, se mantiene en su decisión de respetar la petición de las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía para paralizar la distribución de la obra”. El libro reconstruye el crimen de José Bretón, que en 2011 asesinó a sus dos hijos en un suceso mediático que concienció a la sociedad sobre la violencia vicaria. “Anagrama considera que, en una sociedad democrática, debe existir un equilibrio entre la libertad creativa como derecho fundamental y la protección de las víctimas. Las obras que se inspiran en hechos reales, como es el caso de El odio, requieren de una dosis doble de responsabilidad y de respeto. Por eso, en un ejercicio de prudencia y de forma voluntaria, la editorial ha decidido mantener la suspensión de la distribución de la obra de manera indefinida”, se lee en el comunicado.
Asimismo, Anagrama confirma que “el único autor de la obra es el escritor y periodista Luisgé Martín” y desmiente que se haya realizado o se vaya a realizar pago de cualquier naturaleza a Bretón. “La editorial manifiesta el respeto absoluto que Ruth Ortiz merece y lamenta el dolor que las informaciones divulgadas sobre la publicación y la distribución del libro hayan podido causarle”, señala en su comunicado.
“El daño está hecho, pero hoy siento algo de alivio”, ha señalado Ruth Ortiz en un comunicado remitido a este periódico. En el texto agradece a una librería de Parla que comenzó con la campaña En mi librería no y a las que han secundado la propuesta. “Gracias a todos los que, sin conocerme, me habéis apoyado por las redes”, prosigue la madre de los niños Ruth y Ortiz, que incluye en su agradecimiento a los fiscales implicados en el caso y a sus “amigas y hermanas del dolor, con hijos asesinados”, a las asociaciones de mujeres y a todas las personas que han colaborado para que la editorial adoptara esta decisión. “Sin todos vosotros no hubiera sido posible conseguirlo”, concluye.
Nuevo comunicado de Anagrama sobre 'El odio' de Luisgé Martín: https://t.co/6nV4aZjJVm pic.twitter.com/yg8PrwOo3F
— Editorial Anagrama (@AnagramaEditor) March 27, 2025
El odio se halla en medio de una batalla judicial: Ruth Ortiz ha denunciado a Bretón por posible incumplimiento de condena. La sentencia por asesinato incluía “la prohibición de comunicación con ellos por cualquier medio, durante veintiún años por cada delito de asesinato”. Esa prohibición de comunicación es lo que considera Ortiz que se ha quebrantado con las partes de El odio recogidas en medios de comunicación. Previamente, solicitó la paralización de la publicación por intromisión ilegítima del derecho al honor, la intimidad y la propia imagen de los menores fallecidos, y la Fiscalía de Menores ya pidió el pasado jueves suspender temporalmente la publicación del libro tras la denuncia presentada por la madre. El lunes, el juzgado de primera instancia número 39 de Barcelona rechazó paralizar de forma cautelar la publicación del libro, y el martes la Fiscalía de Menores de Barcelona recurrió ante la Audiencia Provincial de Barcelona el auto del juzgado.
Estaba previsto que los ejemplares llegarán este miércoles 26 de marzo a las librerías, pero no había rastro de ellos en las que este periódico visitó en el centro de Madrid. Tampoco en las páginas web de los negocios, en donde el libro no se encuentra o aparece como “no disponible” o “agotado”. Ayer, desde primera hora, los libreros estaban listos para una pregunta que parecían ya esperar. “¿Tienen El odio?”. Algunos respondían veloces y sin aspavientos —los que más—, y otros se indignaban y, en cuanto el cliente, después de la negativa, les daba la espalda, mascullaban un: “Qué asco. ¿Ves? Vienen a preguntar por él. Pobre madre”. Otros libreros buscaban por curiosidad entre las cajas recién llegadas: “¿Te imaginas que lo tenemos y somos los primeros?”. Algún que otro comerciante respondía que preferiría no tenerlo nunca: “No ha salido y espero que no salga nunca. Toca un tema muy sensible”. La polémica los había alcanzado.
A lo largo de la mañana, cuando las librerías ya llevaban abiertas varias horas, la pregunta se intensificaba al mismo tiempo que la clientela iba aumentando. En una de las librerías más populares, en un transcurso de cinco minutos, dos personas llamaron preguntando por el libro y otras dos entraron a buscarlo. La respuesta, siempre la misma: “No ha salido”. Unos minutos más tarde llegaba una televisión a entrevistar al dueño del establecimiento, mientras algún otro cliente preguntaba “solo por curiosidad”.

El odio plantea una indagación en la mente del José Bretón, en sus motivaciones y sus sentimientos, a la vez que reconstruye el crimen y narra el acercamiento personal entre el autor y el criminal. Luisgé Martín mantuvo con el asesino una relación telefónica y epistolar (unas 60 cartas), además de visitarle en la cárcel de Herrera de La Mancha (Ciudad Real), donde cumple condena. Después de las primeras informaciones que señalaban la aparición del libro, Ortiz denunció la publicación el día 19 ante la Audiencia Provincial y la Fiscalía de Córdoba. La abogada de Ortiz reclamó además por burofax a la editorial Anagrama que frenara la publicación del volumen. En su denuncia, Ortiz explicaba que había conocido por los medios de comunicación detalles del libro, tanto la correspondencia entre Bretón y el escritor como la prepublicación de un extracto de la obra. En su escrito señalaba que la divulgación de la obra había generado una “masiva transmisión y publicación de datos e información que afectan a sus hijos, a ella misma y a su familia”. “Estos hechos están causando un tremendo dolor y nuevos daños psicológicos en mi mandante”, señalaba su abogada en el escrito remitido a la Audiencia Provincial, “que está asistiendo horrorizada a cómo la vida y asesinato de sus dos hijos pequeños está expuesta públicamente en todos los medios de comunicación con detalles, comentarios y expresiones que ni siquiera aparecen en la sentencia, plagado de afirmaciones terribles”.
Ni el autor, ni su agencia, ni la editorial contactaron en ningún momento con Ruth Ortiz para recabar su versión, ni informarle del libro. El propio Martín lo justifica en las páginas de El odio: “Cuando inicié el proyecto de este libro (…) tomé la decisión —quizá equivocada— de hablar únicamente con José Bretón. Mi propósito era tratar de comprender la mente de alguien que había sido capaz de asesinar a sus propios hijos, y para ello me resultaba distractivo cualquier otro punto de vista, especialmente el de Ruth Ortiz, a la que, en cualquier caso, no me habría atrevido a mortificar con indagaciones”. Tras la denuncia de Ruth Ortiz, el autor del libro se defendió en un comunicado el pasado viernes: “El odio no da voz a José Bretón: se la quita, niega su explicación de los hechos, le enfrenta con sus contradicciones. El libro, en mi humilde opinión, sirve para mostrar los laberintos de la infamia y de la vileza de un asesino”. Por su parte, Anagrama, en otro escrito del mismo viernes, se amparaba en el derecho a la creación literaria, aunque señalaba que esperarían “a lo que las resoluciones judiciales indiquen”. Ahora, ha preferido retener esa publicación sine die.
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